El dar amor, lo más terapéutico

En estas fechas tan entrañables en las que las familias se juntas, los amigos brindan y los niños se ilusionan con la llegada de Papa Noel o los Reyes Magos, encontramos un factor común, “el dar”, y no me estoy refiriendo a hacer regalos, sino a dar amor, enviar buenos deseos, abrazar, compartir, reencontrarse, entusiasmarse como un niño, todos estos sentimientos, supone abrir el corazón. El acto de dar es de los más terapéuticos que existen.

En estas Fiestas la gente es más generosa, está más alegre, disfruta, rie, pero parece que, cuando quitamos el Belén, desmontamos el Árbol de Navidad, se apagan las luces de la calle y con todo ello se acaba la ilusión de la Navidad, volvemos a replegarnos sobre nosotros mismos, perdiendo la ilusión por dar y ser feliz.

Este post es una invitación a darnos un permiso, de duración anual, para mantener los buenos hábitos de dar afecto, amor, comprensión, paciencia, buenos deseos para otros pero también para uno mismo.

¿Cómo mantener este buen propósito? Puedes empezar, por dejar a un lado la crítica hacia el otro pero, por supuesto, hacia uno mismo. Para ello puedes hacer lo que he llamado, “ejercicio de conversión”, cuando te venga a la cabeza una crítica hacia tu entorno o hacia ti mismo lo único que tienes que hacer es pensar un elogio, algo positivo que contrareste esa crítica hacia esa persona o hacia aquello que has criticado.

El criticar a alguien, supone, por una parte, que gastes energía en algo negativo en vez de emplearla en algo productivo o positivo, y por otra parte, empequeñece tu corazón y te hace desconfiado y negativo, y ¿quién carga con esos sentimientos? no es el objeto de crítica, sino tu mismo, luego, ¿te compensa hacer esa crítica? yo creo que no.

En caso de criticarte a ti mismo, la situación se pone peor, está bien una crítica constructiva que te haga crecer y alcanzar tus objetivos, pero decirte que si eres tonto, un vago, un borde, que no tienes fuerza de voluntad, etc, no te ayudara a conseguir tus objetivos y ni a estar bien contigo mismo. Por otro lado si te felicitas por cada logro que consigues aunque sea pequeño y te aprecias a ti mismo no sólo conseguirás lo que quieres, sino que disfrutarás en el camino y las personas de tu entorno lo disfrutarán contigo.

Así que ya sabes cultiva “el dar” contigo y con los demás y haz crecer en ti la semilla de los buenos deseos para ti y para tu entorno.

Feliz Navidad!

 

Anuncios

Acerca de Veronica Cabeza

Psicóloga-Psicoterapeuta Humanista, Gestalt, Análisis Transaccional. Objetivo: Ayudar a las personas a cambiar malestar por bienestar.
Esta entrada fue publicada en Propositos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s